• Carla Vasco

Una apuesta por la transformación inmediata de viajes y bodas en Ecuador.

Actualizado: hace 7 días

Por: Carla Vasco.

Desde que inició la pandemia hace mas de año, hubieron varias especulaciones de cómo este virus impactaría en el sector de viajes y bodas, y si los protocolos que se implementaron en la nueva normalidad han ayudado a reactivar el sector.


Aun siguen los estudios para dar una luz sobre cómo se comporta el virus, de qué manera somos expuestos en mayor o menor riesgo y aunque en Ecuador se crearon algunos protocolos básicos de distanciamiento, aforos limitados, no bailar y no exponer alimentos, ha resultado igual de riesgoso, no cambiar la mentalidad de Wedding Planners, Event Planners e incluso las mismas novias a volcarse a una nueva forma de celebrar, mas intima, en nuevos destinos y que no necesariamente implica menos costo durante el proceso de organización.




Las pocas empresas que funcionan en la organización integral de bodas han tenido que invertir mas tiempo y mas dinero para ofrecer locaciones seguras, así como una entrega de evento minimizando los riesgos del COVID-19, han desalojado oficinas para trabajar desde casa, al igual que varias agencias de viajes que son obligadas a pagar por un espacio que no pueden sostener; solo por tener un permiso de funcionamiento y que desde hace años era obsoleto con la llegada del internet, y la digitalización de servicios.

Lo único que ha provocado no flexibilizar las leyes, es ver estos sectores desaparecer poco a poco. -“Y es que cuando te enteras que empresas con mas de 50 años en el sector han cerrado, que podemos esperar los nuevos emprendimientos”.-


Si volveremos a tener eventos de 300 o mas personas, o una cantidad de turistas suficiente dentro o fuera del país para apalancar los negocios nadie tiene la respuesta. Hoy precisamente, Reino Unido saca a Portugal de la “lista verde” obligando a los ciudadanos del Reino Unido a devolverse en los vuelos que con suerte puedan encuentrar, para no quedarse y obligarse a la cuarentena en este destino donde vacacionaban. Reactivar los destinos no es tan fácil, y no hay ninguna normalidad.


!¡Entonces! ¿qué hace falta? para reactivar este segmento que tenía una fuerza laboral de miles de personas y para las que no hay alternativas, y los protocolos vigentes con el Ministerio de Turismo del Ecuador no han terminado de funcionar.


Ponemos fe en que la vacunación baje el número de contagios y muertes, pero cuando las personas que se han ido son cercanas a ti, las prioridades y las perspectivas tiene un tinte diferente.


Quizá los eventos íntimos deban seguir por un largo tiempo, pero esto no significa que la inversión para desarrollar el mismo o los servicios que se presten tengan que ser mal remunerados.

Imponer una base mínima por servicios prestados aunque estos sean en línea, en el caso de los consultores de eventos, o los agentes de viajes, permitiéndoles trabajar desde casa es una necesidad y una transformación de esta era tecnológica que se debe dar con urgencia, una ley que debe implementarse para proteger a cientos de profesionales del medio y proteger a estos sectores vulnerables que van de la mano y que en su mayoría son microempresa.



En el 2017 según el INEC en Ecuador se registraron 2.087 empresas de servicio de banquetes y 680 empresas para organizar eventos.


Las primeras registraron ventas por $1376 millones, mientras que las empresas de organización de eventos registraron en 2015 ventas por $95 millones de dólares.


Flores, 1.653 empresas de venta al por menor de flores, sus ventas en 2015 fueron de $11’104.249. Pichincha fue la provincia con mayor producción de rosas en 2016.


Luna de miel en alguna de las 1.773 empresas operadoras de turismo podías encontrar alguna alternativa. Este negocio registró ventas en 2015 por 557 '904.112. Sin duda nada que ver con los dos últimos años antes de la paralización del mes de octubre 2019 y la llegada del COVID-19 en 2020


En el 2020 se registra una disminución en el número de matrimonios de 31,5 % con respecto al 2019 al pasar de 56.865 a 38.938.


La edad promedio de los contrayentes en el año 2020, es 34 años para los hombres y 31 años para las mujeres.


Sin lugar a dudas, un sector que necesita una transformación inmediata.





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