El mundo del amor necesita una estrategia.

By Carla Vascot





El covid-19 nos mantiene en incertidumbre, nadie sabe cómo se comporta, ni cuándo desaparecerá, lo único claro, son los miles de seres queridos que se lleva y el gran perjuicio económico que va dejando a su paso.


En Ecuador la empresa privada y la micro empresa de servicios especiales, es una de las tantas afectadas. Hablamos de fotógrafos, floristas, grupos musicales, casas de vestidos de novias, joyería,estilistas, tortas y dulces, quintas, planeadores de bodas, servicios de banquetes, decoradores, hoteles, haciendas y podría seguir con una larga lista de profesionales que no saben cómo reactivar este sector en el cual, lo que prima, es la convivencia social.


Según el INEC hay alrededor de 60,000 bodas al año en nuestro país, un gran porcentaje de parejas de entre 25 y 38 años de edad, adquieren servicios de la industria de bodas.


Ventas al por menor de flores, que representan unos 11’104.249. millones de dólares, así como en fotografía 1´7 millones. No solo son cifras, son miles de familias que no van a recibir ningún ingreso en un futuro cercano y una industria que abarca tantos emprendimientos que generan miles de empleos e impuestos para el estado, sin embargo nadie habla de ellos.


Se escuchan fondos de rescate y créditos millonarios que llegan del exterior, pero a este sector no lo toman en cuenta, no hay con quien hablar ni a quién acudir. ¿Cómo pretende reactivar el estado la economía para cada sector? Necesitamos protocolos que nos permitan salvar esta industria, campañas para crear destinos seguros, y fomentar la colaboración de todos los sectores involucrados que no tienen una voz en esta pandemia.


El mundo de la industria de bodas y turismo de romance está en crisis, este virus cambiará la forma de comportarnos, y necesitamos una estrategia para lograr sobrevivir a él.







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